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Una interfaz cerebro-ordenador permite hablar y usar un ordenador tras una parálisis
Un hombre paralizado y con graves trastornos del habla debido a una esclerosis lateral amiotrófica ha recuperado una comunicación fluida y el uso autónomo de su ordenador gracias a una innovadora interfaz cerebro-ordenador. Durante casi dos años, ha utilizado este sistema en su casa, sin asistencia de investigadores, acumulando más de 3.800 horas de uso. Este dispositivo le ha permitido intercambiar más de 183.000 frases, es decir, casi dos millones de palabras, a una velocidad media de 56 palabras por minuto. También ha podido controlar su ordenador personal, enviar mensajes, navegar por internet y mantener una actividad profesional a tiempo completo.
El sistema se basa en electrodos implantados en la zona del cerebro responsable del habla. Estos electrodos captan la actividad neuronal relacionada con los intentos de habla o movimiento, y luego la traducen en texto o en comandos para el cursor del ordenador. Una innovación importante radica en el uso de un decodificador basado en un modelo de tipo transformer, una tecnología de inteligencia artificial que mejora la precisión y reduce la necesidad de recalibración diaria. Este decodificador alcanzó una tasa de precisión del 99 % en el reconocimiento de palabras en pruebas estructuradas, con un vocabulario de 125.000 palabras.
Para el control del cursor, se desarrolló otro decodificador, que permite al usuario mover el ratón y hacer clic simplemente imaginando movimientos de la mano. Este sistema se optimizó para reducir el tiempo de calibración, pasando de varios minutos a menos de un minuto al día, manteniendo al mismo tiempo un rendimiento elevado. El usuario podía alternar así entre el control por mirada y el control neural, según sus preferencias.
La estabilidad de las señales neuronales ha sido un desafío importante. A pesar del implante prolongado, más del 90 % de los electrodos siguieron detectando una actividad neuronal fiable durante toda la duración del estudio. Las representaciones neuronales relacionadas con el habla se mantuvieron estables durante al menos 19 meses, lo que permitió una decodificación precisa y constante.
El usuario adoptó progresivamente una estrategia de «habla silenciosa», es decir, mover los músculos de la cara sin emitir sonido, lo que resultó menos fatigoso y más rápido que el habla vocalizada. Esta adaptación permitió aumentar su velocidad de comunicación, pasando de 30 a casi 50 palabras por minuto, manteniendo al mismo tiempo una alta precisión.
Este sistema se diseñó para integrarse armoniosamente en la vida cotidiana. La inicialización y el apagado del dispositivo se automatizaron, permitiendo al usuario y a sus cuidadores gestionarlo con solo unos pocos pasos sencillos. Una vez iniciado, el sistema podía funcionar de forma continua durante hasta 19 horas sin intervención.
La interfaz de usuario se concibió para ser intuitiva y personalizable. Permitía corregir las frases mal decodificadas, ajustar la sensibilidad del cursor o de los clics, e incluso activar un modo de privacidad para desactivar el registro de datos. También se desarrolló un software dedicado para conectar el sistema al ordenador personal, permitiendo al usuario realizar acciones como copiar y pegar texto decodificado, navegar por la web o participar en llamadas de vídeo.
Este avance demuestra que ahora es posible restaurar una comunicación natural y un acceso digital completo para las personas con parálisis grave, abriendo el camino a tecnologías de asistencia prácticas y duraderas.
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Bases documentaires
Rapport de référence
DOI : https://doi.org/10.1038/s41591-026-04414-6
Titre : Long-term independent use of an intracortical brain–computer interface for speech and cursor control
Revue : Nature Medicine
Éditeur : Springer Science and Business Media LLC
Auteurs : Nicholas S. Card; Tyler Singer-Clark; Hamza Peracha; Carrina Iacobacci; Xianda Hou; Maitreyee Wairagkar; Zachery Fogg; Elena C. Offenberg; Leigh R. Hochberg; Sergey D. Stavisky; David M. Brandman