
¿Puede la realidad virtual mejorar el bienestar de los pacientes en oncología?
Los tratamientos contra el cáncer, aunque efectivos, suelen ir acompañados de importantes efectos secundarios físicos y psicológicos. Náuseas, fatiga, ansiedad y depresión son realidades frecuentes para los pacientes, que pueden influir en su calidad de vida e incluso en la eficacia de los cuidados. Frente a estos desafíos, la realidad virtual emerge como una herramienta prometedora para atenuar estas dificultades y hacer que los procesos terapéuticos sean menos agotadores.
La realidad virtual consiste en sumergir al usuario en un entorno simulado en tres dimensiones, gracias a un casco especial. Esta tecnología, antes reservada a los videojuegos o a aplicaciones costosas, es ahora más accesible y sencilla de utilizar. Permite distraer a los pacientes sumergiéndolos en paisajes relajantes, juegos interactivos o experiencias relajantes. Para las personas con cáncer, esta inmersión puede reducir el estrés, la ansiedad e incluso la percepción del dolor durante tratamientos como la quimioterapia, la radioterapia o las intervenciones quirúrgicas.
Los niños y adolescentes, particularmente sensibles a los aspectos psicológicos de los cuidados, se benefician enormemente de este enfoque. Estudios demuestran que el uso de la realidad virtual durante las sesiones de quimioterapia o las punciones lumbares reduce significativamente su ansiedad y su percepción del dolor. Los adultos también ven mejorar su bienestar gracias a aplicaciones diseñadas para acompañarlos antes, durante o después de los tratamientos. Por ejemplo, videos explicativos en realidad virtual ayudan a comprender mejor los procedimientos médicos, lo que reduce la aprensión. Durante las sesiones de quimioterapia, paisajes naturales o ejercicios de relajación en realidad virtual permiten disminuir la ansiedad y la fatiga.
La realidad virtual también ofrece apoyo en cuidados paliativos, donde ayuda a calmar a los pacientes en fase terminal ofreciéndoles escapadas virtuales a lugares familiares o relajantes. Además, puede facilitar la rehabilitación después de una cirugía, haciendo que los ejercicios sean más motivadores y menos monótonos.
Las ventajas de esta tecnología son múltiples: es no invasiva, puede utilizarse tanto en el hospital como en casa, y presenta pocos efectos adversos. Los cascos modernos son ligeros, fáciles de usar, y algunos modelos desechables limitan los riesgos de infección. Sin embargo, su adopción sigue limitada por la falta de familiaridad de los pacientes con estas herramientas y por la necesidad de desarrollar protocolos estandarizados para maximizar sus beneficios.
Las investigaciones recientes confirman que la realidad virtual no solo mejora el confort de los pacientes, sino también su adhesión a los tratamientos. Como complemento a las terapias tradicionales, representa un avance significativo para una atención más humana y centrada en el paciente. Su potencial es particularmente interesante en un contexto donde los recursos en psicoterapia suelen ser insuficientes y donde los medicamentos contra los efectos secundarios pueden tener sus propias limitaciones.
A medida que la tecnología avanza, la realidad virtual podría convertirse en un elemento habitual en el arsenal terapéutico contra el cáncer, ofreciendo una nueva forma de aliviar el sufrimiento físico y moral de los pacientes.
Bases documentaires
Rapport de référence
DOI : https://doi.org/10.1007/s11912-026-01758-7
Titre : OncoVR – Virtual Reality in Oncology for Patient-centered Care: A Systematic Review and Meta-Analysis
Revue : Current Oncology Reports
Éditeur : Springer Science and Business Media LLC
Auteurs : Miriam Balzer; Abdelrahman Elsakka; Gijs Luijten; Katrin Schormann; Slobodan Jovic; Monja Gerigk; Laura Mazilescu; Sophia Schmitz; Julius Keyl; Stefan Liszio; Oliver Basu; Beata Maria Goraus; Stefan Kasper; Jens Kleesiek; Behrus Hinrichs-Puladi; Jan Egger